Otras historias

¿Porqué juzgamos a los demás?

Muy en el fondo, no aceptamos a los demás, porque no nos aceptamos a nosotros mismos. Eso que no aceptas de ti, es lo que probablemente te molestará que ves en los demás. O eso que quisieras tú tener, al verlo en el otro, te molestas por no tenerlo desarrollado en ti. Te molestas porque te das cuenta de que la otra persona así es, y no hay realmente mucho que tú puedas hacer al respecto.

La capacidad de juzgar es una parte natural de nuestra vida diaria. Da igual el sitio o momento del día. Si estamos en el supermercado olemos y tocamos las frutas para saber si están lo suficientemente maduras para compararlas. Cuando compramos un coche o una casa, hacemos una lista de pros y contras para ayudarnos a tomar una decisión de la que no nos arrepintamos en los próximos años.

Nuestra capacidad de análisis y de juzgamiento depende de las experiencias vividas a lo largo de nuestra vida. Entonces, si el juzgar o analizar las cosas es algo natural y cotidiano. ¿por qué el juicio es algo que debemos hacer a un lado cuando se trata de nuestras relaciones interpersonales?
De este modo, podemos preguntarnos, ¿de qué sirven los juicios a esas personas o situaciónes que criticamos? ¡Absolutamente para nada!

Debemos tener en cuenta, que cuando juzgamos a otras personas, estamos básicamente construyendo una barrera entre nosotros y los demás que evita que nos conectemos con otros individuos, que compartamos y les mostremos compasión. Sabemos que deberíamos ver más allá de los rasgos físicos, las diferencias culturales y las cualidades que conforman el carácter de una persona para poder entender a un individuo debajo de la superficie. Aun así emitimos juicio todos los días.

De buena manera o no, silenciosamente evaluamos a los demás y medimos qué tan buenos son de acuerdo con nuestros valores y los aspectos superficiales de su persona.


Generalmente, la raíz del juicio o la crítica que emitimos se encuentra en nuestro ego. Sentir envidia de alguien, sentirse superior a alguien más, o simplemente sentir molestia por las acciones de otra persona son trampas emocionales que conducen al juicio. Comenzamos a criticar a las demás personas para poder sentirnos mejor con nosotros mismos. Al final, este tipo de juicio lo unico que puede hacer es dañar nuestro propio bienestar que dañar a la otra persona.


Si somos conscientes de las trampas que pueden conducirnos al juicio, podemos intentar frenar nuestro comportamiento y crear un gran cambio en nuestra vida. Es importante mantener en mente que la crítica por lo general es un apoyo en el que nos establecemos cuando no nos sentimos lo suficientemente valiosos.

Los sentimientos negativos surgen cuando nos comparamos con alguien más y dudamos de nuestro propio valor.

Los talentos, las características o la suerte de otra persona pueden hacernos sentir que tenemos carencias en ciertas áreas de nuestra vida. Buscamos sus defectos para poder hacernos sentir mejor acerca de nosotros mismos, lo cual termina lastimando nuestra propia autoestima.


Adicionalmente, juzgar los defectos de otras personas puede que nos haga sentir mejor acerca de nosotros mismos temporalmente, pero esto alimenta el ego y entorpece nuestro crecimiento espiritual


Por lo tanto, cuando comiences a juzgar a otras personas por lo que han dicho o hecho, haz una introspección sincera y pregúntate cómo quizá te has comportado del mismo modo en el pasado. Observa cuáles características compartes con las personas que juzgas. Tenemos mucho más en común con aquellos a quienes juzgamos de lo que pensamos.

Cuando comiences a sentir que el ego nubla tu visión con respecto a los demás, cambia tu atención hacia lo positivo. Presta atención a lo que admiras de los demás, o las habilidades en otras personas como un reflejo de la belleza en el mundo.

Cuando nos enfocamos en lo bueno, tendemos a ver sólo lo bueno. Al hacer un hábito reconocer la Luz de todo lo que nos rodea es lo mejor que podemos hacer antes de que se convierta en juicio.


El ego nos divide, cuando nuestra meta debería ser siempre conectar con otras personas y mostrar compasión. Cada individuo debe recorrer su propio camino en la vida, el cual naturalmente viene con éxitos y fracasos únicos. Nuestra meta debería ser siempre actuar con compasión, escuchar, ayudar y compartir; cosas que no podemos lograr cuando estamos enfrascados en los sentimientos de juicio.

Sé consciente de dónde provienen tus pensamientos a medida que interactúas con otras personas y nunca perderás una oportunidad para aprender y compartir con los demás.
Por qué enjuiciamos a los demás?


Porque tenemos aprendido que los demás deben de ser como a nosotros nos gustaría que fueran, o inclusive, que fueran y pensaran como nosotros somos y pensamos para ser una persona respetable y valiosa para nosotros. Entonces tenemos una incapacidad para aceptar a los demás tal y como son, y aceptarlos con todo y las diferencias en su manera de ser y pensar.


Ese es el problema, al no aceptar a los demás, y querer que sean diferentes, al único que encarcelas es a ti mismo, pues el único que se tensa y que se molesta eres tú. Al otro ni le viene ni le van tus corajes, a tu cuerpo sí le vienen y sí le van, y es por eso que al final del día acabas con tensión muscular, dolor de cabeza, etc. Y sobre todo, limitando tu visión para poder ver a la persona tal y como es, más allá de tus juicios o percepción.


El problema se sigue agrandando, cuando pasa el tiempo, y sigues enfadandote por la manera de ser de esa persona, y te encuentras molestándote por cualquier cosa como por que estornudó, o porque viste de esa manera.


Ese es el problema, al no aceptar a los demás, y querer que sean diferentes, al único que encarcelas es a ti mismo, pues el único que se tensa y que se molesta eres tú.

Al otro ni le viene ni le van tus corajes, a tu cuerpo sí le vienen y sí le van, y es por eso que al final del día acabas con tensión muscular, dolor de cabeza, etc. Y sobre todo, limitando tu visión para poder ver a la persona tal y como es, más allá de tus juicios o percepción

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El problema se sigue agrandando, cuando pasa el tiempo, y sigues enfadandote por la manera de ser de esa persona, y te encuentras molestándote por cualquier cosa como por que estornudó, o porque viste de esa manera.

Una frase que puede cambiar tu forma de ver las cosas es, “lo que te molesta de los demás, te ayuda a conocerte a ti, porque es parte de tu personalidad, ya que es una proyeccion tuya que aun no has resuelto”

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