Otras historias

El poder de nuestra intencion

Todo lo que nos ocurre cada día es una sutil combinación entre la casualidad y la intención. No obstante, mucha gente sigue creyendo que los hilos del destino que está previsto de antemano, que nuestra vida esta escrita en vez de ser nosotros los que la escribimos.

En los escritos del cabalista Rav Áshlag sobre las Diez Emanaciones Luminosas, nos habla de la idea de que puede que nuestra realidad parezca oscura y negativa cuando miramos sus imperfecciones. Sin embargo, tal y como Rav Áshlag explica, debido a que la intención detrás de la creación de esta realidad era positiva (el deseo de nuestra alma por elevarse a un nivel espiritual más alto), por lo tanto, la realidad en sí también lo es.

“El verdadero resultado, -el resultado espiritual, es algo que no podemos ver con los ojos…”

Hay una lección muy valiosa en eso. A menudo en nuestro viaje espiritual nos decimos que, si nuestras intenciones no tienen un propósito adecuado, ocurrirán cosas malas. Del mismo modo, creemos que, si nuestras intenciones son puras, la manifestación de nuestras acciones será positiva. No obstante, Rav Áshlag nos enseña que esto no es exactamente cierto. Él revela que, si bien es vital que nuestra conciencia esté en el lugar adecuado, la manifestación en el mundo físico no importa porque la manifestación espiritual será positiva.

Piensa en cuántas veces hemos intentado hacer lo correcto, pero la situación parece seguir saliendo mal. Tenemos muy buenas intenciones, pero el resultado no es lo que esperábamos. Nos preguntamos: “¿Cómo pudo haber pasado esto si estaba intentando hacer lo correcto?”. A menudo somos engañados por la manifestación física de nuestros pensamientos. Creemos que el resultado que vemos es nuestra recompensa o nuestro castigo. Pero el verdadero resultado, el resultado espiritual, es algo que no podemos ver con los ojos.

Debemos siempre recordar el poder de nuestros pensamientos e intenciones.”

Si el destino gusta de traernos esa casualidad en la que alguien interesante se sienta a nuestro lado, la magia no surtirá efecto si no somos capaces de verla. Si no sabemos levantar la cabeza y dejar de lado por un momento de nuestras preocupaciones para sentirnos libres, nunca podremos ver esa magia.

Por eso es por lo que a menudo no vemos el impacto de nuestro trabajo espiritual. No siempre vemos cómo nuestras súplicas revelan milagros en el mundo. No siempre reconocemos las dificultades y obstáculos en nuestra vida como bendiciones que nos dan exactamente lo que necesitamos. No vemos la gran Luz que estamos revelando en el mundo a través de nuestro viaje espiritual.

Nuestra percepción es limitada en el mundo físico. Cuando un resultado parece negativo, no lo puede ser verdaderamente si la intención detrás de él era positiva.

Siempre y cuando la causa sea pura, aunque el efecto parezca negativo, es espiritualmente positivo ante los ojos de nuestro maestro interior. Y viceversa.

Cuando las cosas parecen resultar como queremos, pensamos que estamos haciendo algo bien y nos damos una palmada en la espalda. Pero si manifestamos grandes cosas en el mundo motivados por intenciones impuras, entonces no importa cuán positivo sea el resultado, no construye una conexión más fuerte con la Luz. Solo importa la causa, no el efecto.

Todos nosotros somos el claro resultado de nuestra propia intencionalidad, combinada con los caprichos de la casualidad. Ahora bien, hay un aspecto que debemos tener claro: debemos ser receptivos.

En nuestro trabajo espiritual hablamos mucho sobre realizar acciones positivas. Ayudar, compartir, dar. Y si bien todas estas cosas son increíblemente importantes, debemos recordar el poder de nuestros pensamientos e intenciones. Tal y como Rav Áshlag nos enseña, cuando encaminamos nuestra conciencia en la dirección correcta, construimos una conexión más fuerte con el Universo y eso es todo lo que importa.

Una casualidad es una oportunidad

Se dice que la casualidad es un caos que no podemos entender. En nuestra vida hay muchos detalles, muchos aspectos y vivencias que escapan a nuestro control.

Ahora bien, esa pérdida de control no debe asustarnos ni preocuparnos, porque es precisamente en esos momentos cuando se abren nuestras mejores oportunidades.

Si lo pensamos bien, las personas y cosas más maravillosas que tenemos ahora mismo con nosotros, llegaron precisamente por casualidad. ¿Per somos nosotros los que forzamos esas casualidades?.

Debemos ser receptivos a las oportunidades

Imagina que te invitan a una fiesta, pero decides no ir porque otro de los invitados que va a dicha fiesta no te cae demasiado bien. Estás en el trabajo y te proponen salir a comer en grupo pero, al final, declinas la oferta porque quieres adelantar cosas. Un amigo te comenta que otro amigo suyo está interesado en ti. Ahora bien, tú eres algo tímida y le indicas que ese tipo de cosas y citas a ciegas no van contigo…

  • Si nos damos cuenta, cada día aparecen infinitas oportunidades para conocer gente nueva. Para dar, quizá, con esa persona especial que formará parte de nuestro destino. De la mitad de nuestro corazón.
  • Ser receptivos no significa en absoluto decir que sí a todo. Se trata, simplemente, de actuar de acuerdo con nuestras intuiciones y a nuestra personalidad.
  • Lo que se fuerza no sucede. El secreto está en dejarnos llevar, en no tener miedo a salir de nuestra zona de confort pero, a su vez, manteniendo un equilibrio con nuestra identidad.

Las casualidades más bonitas de tu vida

Intenta hacer un pequeño ejercicio de memoria. Las personas que están contigo y que más quieres… ¿De qué manera llegaron hasta ti?

  • Las casualidades más bonitas llegan de improviso, pero si se quedan a tu lado es porque hay voluntad. Hay una clara intención para que ese vínculo se cree.
  • Así pues, y si pensamos en ello, nos daremos cuenta de que el azar jugó un gran papel. No hay duda, hizo que conocieras, seguramente, al amor de tu vida.

No obstante, es la «intención» la fuerza real que os unió, la que hizo que día a día os sintierais más cerca el uno del otro.

Las casualidades más bonitas de tu vida te las trajo el destino, pero tú propiciaste esa ocasión, esa casualidad. Tú elegiste tomar ese camino y arriesgar.

Porque siempre hay cosas y personas que merecen que demos ese salto al vacío, que saquemos ese loco que llevamos dentro, para provocar ese acto para intentar ser felices y, a su vez, dar felicidad.

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