Nuestro oponente

Nuestro oponente

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Cabalá
  • Comentarios de la entrada:Sin comentarios

¿Quien es nuestro verdadero oponente?, esta pregunta nos la hemos formulado en varias ocasiones sin saber muy bien cual es la respuesta.

A través de la historia, tanto las religiones, la literatura incluso el cine siempre han dado nombre al oponente, el mal, ya sea como Belcebú, Lucifer, Sauron, Maléfica o Darth Vader por poner varios de los muchos ejemplos que existen.

Cualquiera del nombre que escojamos hay una cosa en común que la fuerza del oponente es real.

Es muy real, aunque no podamos ver esa fuerza con nuestros propios ojos, el oponente es real, muy real. Tan real como el aire que no vemos y tan influyente como la fuerza de la gravedad.

Si nos fijamos en la religión católica observamos que nuestro mayor oponente es SATÁN, palabra de origen sanscrito que significa adversario.

Si examinamos la historia de la palabra SATÁN observamos que la etimologia griega significa “Adversario” o “nuestro otro lado”, por lo tanto no es esa imagen de cuernos con un tridente que nos han vendido tanto tiempo.

Satán está en nosotros, es nuestro otro lado. Nuestro oponente está en nuestro interior y es el que nos ciega y nos bloquea continuamente. Su fuerza hace que nos olvidemos continuamente de nuestro dones, y nos impulsa a buscar activamente los lujos y privilegios e implanta pensamientos malsanos en nuestra mente.

En nuestra vida diaria esta fuerza se manifiesta como nuestro ego, puesto que él el que activa cualquier forma de comportamiento reactivo que tengamos.

Nuestro oponente se esconde tan bien que e influye tanto en nosotros que llegamos a perder el contacto con nuestro verdadero ser, nuestra Alma.

Generalmente estamos gobernados por los caprichos del ego sin darnos cuenta que está manipulado por nuestro oponente. Trabajamos 24 horas al día durante los 7 días de la semana para satisfacer cada uno de los deseos de nuestro ego, sin importar lo superficial o lo autodestructivo que pueda ser.

Nuestro oponente tiene la virtud de hacernos creer que somos víctimas de agentes y situaciones externas, victimas de las acciones de los demás. Nos ha convencido que nuestro adversario es una persona externa en lugar de nuestra naturaleza reactiva.

Podríamos decir que el ego es esa vocecita que nos grita todo el día al oído, que nos dice que hacer, como actuar y en que creer. Cuando nos habla, se puede escuchar como la verdadera voz interior, pero no lo es.

Esa voz acalla lo que realmente tenemos que escuchar para ser personas proactivas y altruistas, oculta los mensajes de la luz.

“El ego se expresa principalmente mediante el uso nuestra mente lógica y racional, mientras que los mensajes de la luz, lo hacen mediante nuestra intuición, sueños, en una voz sosegada y tranquila en el fondo de nuestra mente…es esa sensación que “en el fondo lo sé” “.

Por lo tanto, el primer paso es aprender a reconocer nuestro ego. Cuando entendemos al ego y como actúa en nosotros, podemos pasar de ser personas con una actitud reactiva a personas con una actitud proactiva.

Cuando cambiamos la forma de ver las cosas, las cosas cambian- como dice Wayne Dyer- por lo tanto, si cambiamos nuestra respuesta cuando escuchamos al ego, nuestro mundo físico cambiará para nosotros.

Otra forma de evidenciar al ego es cuando nos encontramos con personas de las cuales nos molesta su actitud o defectos, es ahí cuando más debemos poner atención pues es nuestro propio ego, que se enfrenta con su símil y éste le hace notar su verdadera esencia. Después de entenderlo, la frase que más de alguno ha escuchado, “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, me explica cómo podría ser el ego para mí, hoy.

Cuando observamos las actitudes o formas de actuar de las personas que no nos agradan, las rechazamos, nos enojamos o molestamos, muchas veces no ponemos atención en que esas actitudes reflejan nuestros propios defectos, por lo tanto, si cambiamos nuestra forma de reaccionar y aceptamos lo que vemos en otros y lo que nos molestan de esos defectos, el ego será un buen amigo para ayudarnos a crecer como personas y evolucionar.

A muchos nos ha pasado sentirnos mal porque nos parece que en vez de ser premiados por tus acciones positivas, recibes lo contrario, y ves como a otras personas, que al parecer no lo merecen, todo va bien en sus vidas, siendo recompensados. Es ahí donde el ego lo utiliza a su favor. El ego nos hace creer, que no importa si hacemos actos altruistas, cuando en la realidad, esa recompensa puede tardar en llegar, pero llega.

Entender que el tiempo se determina por causa y efecto, pero que no llega en el orden que deseamos o creemos debería llegar, es la clave. No sabemos cuándo llegará la recompensa, ni por cuál de todos nuestros actos será, pero ten en conciencia de que, todos esos actos tienen consecuencias, y que el tiempo es una ilusión que no nos permite disfrutar el proceso mientras llega.

Profundizar en quién y cómo es el ego a mi me ha ayudado a pensar diferente ante mis respuestas y reacciones, aunque ha sido difícil realizarlo la mayoría de las veces, comenzar con la conciencia del cambio es un buen comienzo.

Deja una respuesta