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LA NOCHE OSCURA DEL ALMA…

Este título que parece extraído de una película o novela de del mismisimo Edgar Allan Poe, da título a uno de los poemas de San Juan de la Cruz, aunque también es un acontecimiento por el que todos pasamos tarde o temprano. En el desarrollo personal y espiritual de todo ser humano existe un proceso al que se le llama ‘La Noche Oscura del Alma’.

En la segunda mitad del S.XVI San Juan De La Cruz escribió su poema ‘Noches Oscuras Del Alma’ contando de forma poética la experiencia de El Alma purgando sus ímpetus y fallas, alzándose hacia Dios en medio de la noche y recibiendo una Luz que le facilita el camino hacia la unión de lo que arquetípicamente conocemos como El Cristo, una energía que le une al todo.

La Psicología Transpersonal la definición que realiza de ‘El Alma’ como aquel conjunto de experiencias acumuladas que son personales, intransferibles, y que nos definen como seres únicos e independientes a nuestro entorno. Diríamos que el alma nos brinda unas cualidades innatas que sólo nosotros poseemos y son el resultado de nuestro aprendizaje y nuestras experiencias.

En el momento en el que todo empieza a salir mal, en el que la vida comienza a tocar fondo en cualquier aspecto. Ya sea financiero, sentimental o emocional e incluso familiar, en la salud o en lo profesional y en casos extremos hay casos de personas que después de tenerlo todo, una vida bastante cómoda, llena de afecto, salud y solvencia económica, llegan a perderlo todo y quedarse literalmente en la calle después de haber gozado de una vida casi plena; de pronto están perdidos y solos.

Parece un cuadro terrible, una maldición que nadie quisiera sufrir, pero es una realidad que por muy oscura que parezca en verdad es una congratulación, un regalo del universo que se nos envía para despertar a la realidad, pero la “verdadera realidad”, la que nos permite conocernos y entender nuestra verdadera naturaleza, esa naturaleza que proviene del origen del “Todo”.

Cuando conocemos a alguien siempre nos presentamos por nuestro nombre y luego se abre una breve conversación para intentar expresar quienes somos:

Hola mi nombre es Tal… soy autónomo, maestra, esposa y madre o padre de cualquier cantidad de niños, soy artista, soy profesional, soy ama de casa, soy desempleado, soy deportista, soy el hijo de mis padres, soy X o Y, soy.., soy…. Pero en realidad, aunque enumeremos una larga lista de oficios, cualidades, virtudes y/o defectos no nos acercamos ni siquiera a sospechar quienes somos en verdad. ¡Y esa es la triste realidad por la cual esa “noche oscura del alma” nos visita, para invitarnos a un viaje en el que el destino final es encontrarnos frente a frente con… LA VERDAD DE LO QUE SOMOS!

Esas vivencias dan lugar a una crisis de mayor o menor magnitud, que deriva en un encontrarse perdido y sin respuesta de la vida, sin mecanismos para generar nada. Parece que de golpe todo se apagó, nace una sensación de estar solo, sin guía personal ni trascendente, caen los valores, uno siente que ya nadie cree en él.

¿Pero por qué algo tan malo o terrible puede ser bueno para eso para nosotros?

El motivo de este suceso, no es nada más que guiar nuestra observación y comprensión hacia ese sentido de dualidad en el que etiquetamos todo como  “bueno o malo”,  analizar todas esas circunstancias que describimos como terribles pero que en realidad las percibimos de tal manera por la vocecilla intensa de la mente que nos obliga a ahogarnos en un vaso de agua, atormentándonos y haciéndonos repasar una y otra vez las historias y los eventos fatales, para poder alimentar al ego con odio, miedo y tristeza, buscando culpables y acusando a otros por nuestras desgracias, minimizándonos sintiendo lástima por nuestro pobre YO.

Apartándonos de la responsabilidad de lidiar con nosotros mismos, de asumir el control de nuestra vida y apagar el piloto automático en el que nos hemos conducido por esta y otras vidas durante tanto tiempo, evitándonos, retrasando el inminente enfrentamiento entre el ego y el ser, por la comodidad de hacernos los ciegos ante la inevitable realidad de nuestra luz.

Esas vivencias dan lugar a una crisis de mayor o menor magnitud, que deriva en un encontrarse perdido y sin respuesta de la vida, sin mecanismos para generar nada. Parece que de golpe todo se apagó, nace una sensación de estar solo, sin guía personal ni trascendente, caen los valores, el individuo siente que ya nadie cree en él.

Es la manera en que nuestra Alma o nuestro Ser al fin decide revelarse y luchar contra el falso Yo, “el Ego”. ¡Es el momento en el que al fin empezamos a despertar, cuando la consciencia empieza a hacerse notar y es imposible retroceder!

Como todo en la vida, está puesto ahí por una razón. Y estas crisis con su magnitud, también tienen su motivo de ser. Lo importante es conocer que se está en ellas y saber de qué manera uno puede sostenerse en la tormenta, más allá de pensar en lo que va encontrar cuando llegue la calma.

¿Pero porque tiene que ser tan duro y doloroso?

En realidad, el nivel de dificultad dependerá de que tan identificados con nuestro propio Ego estemos, de que tan necios nos pongamos e insistamos en luchar contra la corriente. Se trata de rendirnos, pero no como cobardes, sino rendirnos humildemente ante nosotros mismos, para poder borrar todas esas falsas creencias y dar paso a nuestra propia Luz.

Esa acatamiento llega tarde o temprano, todo depende de la resistencia hacia nosotros mismos, pues no hay ningún enemigo, no hay fuerzas ajenas a nosotros contra quien luchar, solo nuestros propios demonios, nuestros propios “MIEDOS”, porque al final de cuentas todo tiene que ver con el constante miedo… Miedo a estar solos, miedo a no ser reconocidos, miedo a perderlo todo, miedo a no alcanzar nuestras metas, miedo a ser o dejar de ser alguien… miedo, miedo y miedo, pero principalmente “miedo a nosotros mismos”, porque la naturaleza humana nos inclina a temerle a lo desconocido, y la única verdad es que no sabemos quiénes somos en realidad, lo hemos olvidado!!!

Cuando conocemos a alguien siempre nos presentamos por nuestro nombre y luego se abre una breve conversación para intentar expresar quienes somos:

Hola mi nombre es Tal… soy autónomo, maestra, esposa y madre o padre de cualquier cantidad de niños, soy artista, soy profesional, soy ama de casa, soy desempleado, soy deportista, soy el hijo de mis padres, soy X o Y, soyesta ciudad o de este pueblo, soy…, soy…. Pero en realidad así podriamos enumerar una larga lista de oficios, cualidades, virtudes y/o defectos, pero no nos acercamos ni siquiera a sospechar quienes somos en verdad. ¡Y esa es la triste realidad por la cual esa “noche oscura del alma” nos visita, para invitarnos a un viaje en el que el destino final es encontrarnos frente a frente con… LA VERDAD DE LO QUE SOMOS!

El alma nos brinda una conexión a nuestro mundo interior, a nuestra individualidad como seres. Esa individualidad nos permite conectar hacia adentro con nosotros mismos, con nuestro propósito en la vida, nuestra dirección, voluntad… quiénes somos y qué vinimos a hacer reside en el alma de cada hombre y mujer, así es una cuestión puramente personal pues nadie más puede conocerlo con más exactitud que uno mismo.

El resultado de esa crisis, de esa ‘muerte’ temporal, es el arcano XIII del Tarot “La Muerte”, pero no una muerte física, sino que es un renacimiento en unas condiciones muy diferentes, una nueva consciencia, una nueva vida, un nuevo amanecer.

Muchas han sido las disciplinas que han tratado esta ‘fase’ en la que posiblemente cada uno de nosotros encontramos, o nos encontraremos al menos una vez en la vida. Técnicamente se podría definir como ‘una constante cíclica’.

Por lo tanto, en el desarrollo personal y espiritual de todo ser humano existe un proceso al que se le llama ‘La Noche Oscura del Alma’.

Los cabalistas dicen que cuando nos rendimos, empieza la limpieza.

Carl Gustav Jung dijo en una ocasión:

No existe una toma de conciencia sin dolor. La gente hará cualquier cosa, no importa lo absurdo, para evitar enfrentarse a su propia alma. Uno no se vuelve iluminado imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad.

Así que no hay que temer, no hay que sufrir de más, no hay que culpar ni que odiar, no es la mala suerte. ERES TU LLAMANDO A LA PUERTA; presta un poco de atención y escucha lo que tienes que decirte pues el mensaje es muy importante y se hará escuchar de cualquier modo. Todo depende de cuanto decidas hacerte sufrir, así que no hay que resistirse, seamos humildes ante nuestra propia sabiduría pues si el momento llegó es porque nosotros mismos lo elegimos así y esa decisión es irreversible.

Si estas deprimido, si te sientes perdido, enfadado, irritado con el universo… “¡Enhorabuena!” A partir de este día en adelante, tu vida debería tomar un nuevo significado a medida que comiences a entender que nuestros títulos o logros no tienen nada que ver con lo que somos, pues en realidad “somos seres ESPIRITUALES teniendo una experiencia humana” y al comprender esto dejamos de culpar a otras personas y empezamos a mirar hacia adentro en busca de respuestas, aprendemos del perdón y la gratitud y así mismo podemos ver al fin que todas las personas somos la misma luz buscando el mismo destino de evolución en un mundo material en el que nos hemos perdido temporalmente, olvidando nuestra misión de aprender y crecer.

Está bien dudar, está bien dejar de creer, está bien cuestionar lo que creemos que sabemos, al final se trata de un proceso íntimo para encontrar el camino dentro del laberinto que inconscientemente recorremos y finalmente al encontrar la salida comprendemos que todos estamos en la misma búsqueda y nos permitimos ver a todos con el mismo amor que nos tenemos y entendemos que no es nada personal, que no importa que hagan o dejen de hacer los demás… todo es parte del plan divino para encontrar el camino en el amor de regreso al origen, a la Unidad!

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