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La importancia de ser humilde.

El por qué de la humildad

Ser humilde significa abrir de forma voluntaria la mente a la persona en cuya presencia te encuentras. 

Es importante comprender la dinámica de tu comportamiento porque al hacerlo serás capaz de re-dirigir tu vida hacia donde te interese y te resultará más fácil cumplir tus objetivos.

Además, también es importante comprender que una actitud humilde propicia la desaparición de los conflictos, porque cuando el otro individuo encuentra en ti un talante abierto que le permite expresar sus puntos de vista, desaparece su necesidad de enfrentamiento, se queda con la sensación que sabe más y tiene razón y el litigio, al dejar de alimentarlo, tiende a desaparecer. Así que la humildad puede ayudarte a solucionar problemas.

Además, cuando se cultiva la humildad, se pueden captar de los demás sus virtudes y aprender con ellas. Por el contrario, la actitud arrogante o la continuada controversia inducirán al otro a reservar su verdad, por miedo, por prudencia, por cansancio o para evitar el enfrentamiento. 

¿Te suena haber vivido situaciones en las cuales has tirado la toalla por no discutir? O al contrario, has discutido hasta darte cuenta que la controversia os llevaba a un callejón sin salida. ¿Cuál de estas dos dinámicas se repite más en tu vida?

Por otro lado, debes evitar confundir la humildad con el servilismo, el exceso de permisividad o la humillación.

Una cosa es ser humilde y la otra es dejar que te pisen. Cuando notes que una una situación o una relación, está minando tu autoestima es que algo no va bien.

Comprender y aplicar día a día las leyes que imperan “arriba” te ayudará a conocerte mejor aquí “abajo”. A medida que te conoces y comprendes mejor tu realidad, empiezas a tener un mayor control sobre tu vida. Dejas de sentir que las circunstancias te sobrepasan, que las anécdotas se suceden sin que puedas evitarlo. Y empiezas a tener la agradable sensación que TÚ diriges tu realidad, que tienes el guión de la película de tu vida y lo manejas con habilidad.

Ser el guionista de tu propia película puede significar, por ejemplo, no permitir que los demás te hagan enfadar o te saquen de tus casillas con demasiada facilidad. Es no permitir que las circunstancias te desborden, es ocuparse en lugar de preocuparte.¿Cuándo ha sido la última vez que no te has atrevido a cambiar el guión de lo que pasa en tu vida?

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