Cabalá

El Tikun, nuestra reforma interior

Al nacer podemos creer que somos un lienzo en blanco, un libro en blanco, sin un pasado para manchar el futuro, abiertos y listos para crecer. Sin embargo, según la Kabbalah, aunque nacemos con un potencial ilimitado para hacer grandes cosas en esta vida, nuestro lienzo no es completamente blanco, ya venimos con cosas impregnadas del pasado.

Según los antiguos sabios, nuestra vida actual está influenciada por las vidas que hemos vivido anteriormente.

Nacemos con un Tikún, o problemas que debemos solucionar en esta vida. Debemos hacer nuestra reforma interior. Tikún es la palabra en arameo para “corrección“.

Nuestro Tikún nos muestra cómo nuestras influencias pasadas, nuestro presente, o más específicamente, cómo las elecciones que hemos hecho determinan cuáles tenemos que hacer en el futuro. Nuestro tikún podría estar relacionado con el dinero, salud, o relaciones (románticas, platónicas, o familiares). Esto significa que en cualquier área en específico de nuestra vida que necesitemos corregir, nuestro comportamiento es reactivo o egoísta. Estamos aquí para transformarnos y limpiar nuestro “equipaje” de vidas pasadas para así poder alcanzar nuestra corrección y, por último, nuestra perfección. Todos estamos destinados a realizar esta corrección. Nos guste o no, todos vamos a cambiar. No depende de nosotros. Lo que sí depende de nosotros es cómo cambiaremos.

Entender nuestro Tikún personal nos ayuda a:

  • Identificar las debilidades que nos desvían del camino
  • Reconocer problemas no resueltos de nuestro pasado
  • Superar obstáculos que puedan inhibir nuestro crecimiento y nuestra habilidad de conectar con la Luz
  • Dejar ir el pasado
  • Llevar a cabo nuestro potencial

No debemos confundir el programa del Yo Superior con el Tikun, aunque el Tikun se incluye en la misión del alma en su peregrinación. En una carta astral cabalística el Sol es el punto de partida del nacimiento y por lo tanto del esquema del Yo Superior; el Tikun lo asociaremos al área donde se encuentra Saturno, por una parte, pero también donde se ubiquen los nodos lunares y en muchas ocasiones también a Lilith, que tiene mucho que decir con respecto a las frustraciones acumuladas a lo largo de la existencia y que deben salir a la luz.

El Tikun, debe vivirse como una gran prueba, como una iniciación, no como una condena, sino seguiremos alimentando esa idea del temor de Dios tan propia de tiempos oscuros y que aún muchas “congregaciones” siguen perpetuando. Dios es esa parte divina de nuestra personalidad y reconocerla es dar vida a la auténtica misión encomendada a cada ser humano: la de volver a sentirse parte de ese gran Logos, de esa Unidad.

Por lo tanto, si sabemos reconocer nuestra grandeza, sabiendo que no hay almas elegidas sino almas que tienen el valor de elegirse a sí mismas, nuestro Tikun, se convierte entonces en el Gran Maestro de nuestra existencia.

¿Cómo identificas tu Tikún personal? Realmente es muy simple. Lo que sea que te cause dolor o incomodidad es tu Tikún.

¿Alguna vez has sentido que te has tropezado varias veces en la misma piedra? ¿Alguna vez has Tenido la sensación de que el universo está conspirando en contra de ti? ¿crees que la vida no te da un descanso? Cuando nos enfrentamos con los mismos problemas una y otra vez, es el universo mostrándote que debes trabajar en algún aspecto de tu comportamiento. Ese es nuestro Tikún. A no ser que aprendas la lección, estás destinado a repetirlo.

El Tikun, debe vivirse como una gran prueba, como una iniciación, no como una condena, sino seguiremos alimentando esa idea del temor de Dios tan propia de tiempos oscuros y que aún muchos “fieles” siguen perpetuando. Dios es esa parte divina de nuestra personalidad y reconocerla es dar vida a la auténtica misión encomendada a cada ser humano: la de volver a sentirse parte de ese gran Logos, de esa Unidad.

Primero debemos nuestra grandeza, sabiendo que no hay almas elegidas sino almas que tienen el valor de elegirse a sí mismas, nuestro Tikun, se convierte entonces en el Gran Maestro de nuestra existencia.

Tu Tikún podemos compararlo como un aparato de navegación en tu coche. Cuando te equivocas de camino, tu Tikún, digamos que recalcula la ruta para mantenerte en por el camino adecuado. El camino te lleva directamente al problema que tienes que trabajar. Sin él, podríamos perdernos y nunca enfrentar completamente los problemas que debemos corregir.

Cada uno de nosotros tiene bloqueos en el camino que no deben ser sorteados. Para poder corregir nuestro Tikún es importante mirar nuestro proceder y atacar los bloqueos en el camino de frente. Es fácil desviar la responsabilidad y culpar a otros o declararte inocente. Lo difícil es reconocer el papel que jugamos en nuestra propia felicidad y satisfacción. si pretendemos que alguien nos facilite un manual de instrucción para nuestro Tikun, estaremos buscando claves fuera de lo que tenemos que intuir y trabajar por dentro.

Por ejemplo, quizás te cueste tomar decisiones. Sientes que al escoger un lado puede que alguien no le guste tu decisión. Esto implica que, en vez de decidir por ti, intentas complacer a todas las partes involucradas y, en el pasado, terminaste sufriendo las consecuencias. Para poder corregir esto, puede que necesites construir confianza en ti mism@ para que puedas ser proactiv@ y enfrentar los conflictos.

O es posible que hayas experimentado injusticias en el pasado o hayas perdido algo muy querido para ti. Como resultado de esto, es difícil para ti confiar en otros y puede que sientas que necesitas aferrarte a tus posesiones y relaciones cuando te sientes amenazado, ya sea que la amenaza sea real o no.

Para corregir este Tikún, primero deberás dejar ir el miedo y rabia para poder confiar de nuevo y ver lo mejor en otros.

Cuanto antes hagamos el trabajo y corrijamos nuestro Tikún, más rápido podremos vivir realmente nuestra vida actual, sin cargas ni programas. El camino a la felicidad y la satisfacción puede que no sea fácil. Entiende que tu trabajo yace donde sientas dolor e incomodidad. Este es tu Tikún, esto es lo que tienes que corregir en esta vida. Quien desea comprender su Tikun y corregirlo es quien busca a su maestro interior y debe hacerlo a través del amor y no del autocastigo. Uno de los principios y preceptos más fastuosos y sublimes de la Kabalah es honrar y convertir la vida en una auténtica obra de arte, de alegría y de superación para acceder al pardés, al eterno paraíso interior

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